El monasterio de Santa María la Real abre sus puertas a las joyas bibliográficas de los siglos X al XVI

El refectorio del monasterio de Santa María la Real acogía esta mañana la conferencia “Castilla y León en Europa, Europa en Castilla y León. Joyas bibliográficas de los siglos X al XVI”, a cargo de Elisa Ruíz, catedrática emérita de Paleografía y Diplomática de la Universidad Complutense de Madrid.

Su intervención servía de apertura a la exposición que, bajo el mismo título, podrá verse hasta el 2 de septiembre, en el centro expositivo Rom, gestionado por la Fundación Santa María la Real. 

La presentación de la muestra corría a cargo del editor Manuel Moleiro, a cuya colección pertenecen las piezas de la exposición, y del director de la Fundación Santa María la Real, Juan Carlos Prieto, quienes han estado acompañados por la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, y por la alcaldesa de Aguilar de Campoo, María José Ortega.

“Es un honor acoger en el monasterio de Santa María la Real parte del trabajo de Manuel Moleiro – aseguraba Juan Carlos Prieto – No solo por la calidad de las piezas que nos presenta, sino también porque lleva años comprometido con la conservación y difusión de nuestro patrimonio bibliográfico.

El propio editor, confirmaba esta aseveración al explicar a los asistentes a la presentación, que no solo se dedican a reproducir fielmente algunos de los “manuscritos más bellos pintados en Europa”, sino que, en algunos casos, como en el de el beato de San Andrés de Arroyo han costeado y posibilitado su “limpieza y encuadernación” para facilitar su correcta conservación.

 

 

Piezas emblemáticas

El beato de San Andrés, que presidía la inauguración, es, precisamente, una de las 30 “joyas bibliográficas de los siglos X al XVI” que podrán verse hasta el 2 de septiembre en el centro expositivo Rom – monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo. Obras que facilitarán al visitante “un recorrido a través de 600 años de historia de la miniatura que nos permite comprender la vida cotidiana y la política de la época”, explican desde Moleiro editores.

Entre los “tesoros” que reúne la exposición destacan otros estrechamente vinculados a Castilla y León como el Libro del Caballero Zifar, el primer texto en prosa escrito en castellano, magistralmente iluminado para Enrique IV de Castilla por los artistas vallisoletanos Carrión. Junto a él, la Biblia de San Luis, considerada el monumento bibliográfico más importante de la historia de la humanidad, encargada por la palentina Blanca de Castilla para su hijo Luis IX o  el Beato de San Pedro de Cardeña. Tampoco podían faltar los atlas más fascinantes de la época de los Descubrimientos: el Atlas Miller, el Vallard y el Universal de Fernão Vaz Dourado.

“Debido a los avatares de la historia los originales de estos tesoros se conservan actualmente muy lejos de sus lugares de origen, en las bibliotecas y museos más importantes del mundo como el Metropolitan Museum of Art  de Nueva York, la British Library de Londres, la Bibliothèque Nationale de Francia o la Biblioteca Nacional de Rusia en San Petersburgo”, comentan los organizadores.

En el mismo sentido se expresaban la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén y la alcaldesa de Aguilar de Campoo, María José Ortega, ambas han insistido en que exposiciones como la de Moleiro se unen al “trabajo que desde hace años desarrolla la Fundación Santa María la Real” o a Mons Dei la exposición de Las Edades del Hombre, convirtiendo así la villa en “en eje y punto de atracción cultural”.

La muestra podrá visitarse de lunes a domingo, en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 h. con las tarifas habituales de entrada al monasterio: 5 euros para la visita guiada, 2 para la visita libre y con descuentos para grupos y amigos del patrimonio.

 

Descarga aquí la nota de prensa en .pdf

 

MÁS IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN

 

IMÁGENES: El editor Manuel Moleiro muestra el Beato de Cardeña a la presidenta de la Diputación, la alcaldesa de Aguilar de Campoo y el director de la Fundacion y, posteriormente, posa frente al Beato de San Andrés de Arroyo, dos de las piezas de la exposición.