Música y moda, juglaresas y bordadoras, cierran el curso de Las Claves del románico

El análisis del papel de la mujer en la música y la producción textil ha cerrado hoy el curso de Las Claves del Románico, que organizamos gracias a la colaboración de la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Aguilar de Campoo.

Durante tres sesiones, guiados por siete expertos investigadores, los 54 participantes han podido descubrir la importancia de las mujeres en el desarrollo del románico.

Del 18 al 20 de septiembre, se celebrará una segunda convocatoria del curso con idénticos contenidos, para facilitar la asistencia del mayor número posible de alumnos.

 

“Las jornadas nos han ayudado a entender el papel de la mujer en la sociedad medieval, complejo y difícil de conocer ya que las fuentes documentales aportan pocos datos sobre sus vivencias cotidianas”,  explica Pedro Luis Huerta, coordinador de nuestro programa de cursos. Además, las ponencias de los siete expertos participantes en esta vigésimo primera edición de Las Claves del Románico, han contribuido a matizar la imagen estereotipada de las mujeres como “hijas de Eva”, abriendo nuevas perspectivas de investigación encaminadas a conocer su implicación real en la producción artística de los siglos XI al XIII”.

 

Ponencia Luismi Lorenzo, Las Claves del Románico 2020

 

De juglaresas y bordadoras

Así, por ejemplo, durante la sesión de hoy el investigador Josemi Lorenzo y la profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Laura Rodríguez, han analizado el papel de la mujer en la música y la producción textil del momento. Pese al “tabú cultural” que existía en torno a la voz femenina y a que en muchos casos el aprendizaje de la escritura o la polifonía se realizaba en espacios a los que no tenían acceso, Lorenzo ha demostrado que las mujeres hicieron música, compusieron, dirigieron, enseñaron, interpretaron, danzaron y escribieron sobre ella.

La documentación habla específicamente de “cantoras, juglaresas, soldaderas, cantaderas, dançaderas, endechaderas… pero restan otras músicas que, sin vínculo profesional, también practicaron este arte” como las monjas en los conventos y, frente a ellas, la “no música, el ruido” del llanto de las plañideras que acompañaban el paso de los difuntos.

Las mujeres también desarrollaron un importante papel en la actividad textil. Bordar y tejer fueron labores en las que las nobles damas ocupaban gran parte de su tiempo. Pero en otros estamentos también se dedicaron de forma profesional al desempeño de distintas labores textiles, explicaba Laura Rodríguez, quien ha hablado, de cómo la indumentaria podía servir para distinguir la condición social de la mujer o su religión.

“Las mujeres más humildes vestían sencillas prendas de cortes simples, realizadas en lana, cáñamo y fibras de basta hilatura”, mientras que para las damas se destinaban “las finas lanas y linos, algodón y sedas que conformaban delicados y complejos tejidos con exquisita decoración y variados colores obtenidos de tintes más duraderos y luminosos”.

 

Laura Rodríguez, Las Claves 2020

 

Reinas, infantas y señoras en casas, conventos y palacios

De ellas, de las grandes damas como reinas, infantas y señoras también se ha hablado durante el curso. En la primera sesión, Concha Cosmen del Instituto de Estudios Medievales de la Universidad de León, analizó el patronazgo artístico que ejercieron las élites femeninas en los monasterios cistercienses de Castilla y León entre los siglos XII y XIII, apuntando que llegaron a promover hasta 15 abadías: siete en el Reino de León y ocho en el de Castilla, de las cuales diez eran femeninas y ocho masculinas.

Y es que, “la casa, el convento o el palacio”, eran lugares explicaba Diana Pélaz de la Universidad de Santiago de Compostela, en los que podemos “encontrar a la mujer de una manera inequívoca” y en los que se comprueba “que su presencia no habla de ataduras, sino de la sociabilidad y la interacción que se construye más allá de sus muros”.

 

 

La representación de la mujer en el arte medieval

Otra cuestión a la que se ha dado respuesta durante las jornadas ha sido la representación de la mujer en el arte románico con intervenciones como la de José Antonio Olañeta de la Universidad de Barcelona, quien profundizó en la representación de las donantes y promotoras femeninas en la escultura y la pintura, indagando en su rango y motivaciones, en los diversos modelos iconográficos que utilizaron o en sus diferencias con respecto a los patrones seguidos por hombres.

Verónica Abenza, de la Universidad Autónoma de Barcelona, se centró en el análisis de los espacios funerarios femeninos, fijando su mirada en ajuares y sepulcros para poner de relieve el “protagonismo de la mujer en torno a la muerte” y Victoriano Nodar de la Universidad de Vigo, adentró a los participantes en el imaginario románico de la catedral de Santiago de Compostela donde hallamos un nutrido repertorio de imágenes femeninas esculpidas en diversos formatos, relieves, capiteles y canecillos, con un carácter marginal y con una intención catequizante.

Las ponencias se han completado con sendos recorridos guiados por los monasterios de San Andrés de Arroyo y Santa Eufemia de Cozuelos y por las iglesias de Cezura y Santa María de Mave. Quienes, no hayan podido participar en esta edición tendrán una segunda oportunidad, del 18 al 20 de septiembre.

 

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